La arquidiócesis de Acapulco construye la paz en y desde las parroquias

Con la esperanza de hacer más concreto el compromiso de la construcción de la paz , la Arquidiócesis de Acapulco está desarrollando un programa en las parroquias que pretende responder a la situación de violencia y de inseguridad y favorecer modos y propósitos concretos en la construcción de la paz desde las parroquias. Pretendemos que cada parroquia se convierta en un espacio de paz y de construcción de paz a partir de la misión evangelizadora de la Iglesia. Estamos dando un enfoque de construcción de paz a toda la vida y las acciones de las parroquias de la Arquidiócesis tanto en el ámbito de la liturgia, como de la catequesis y de la pastoral social. Ya se están llevando a cabo los talleres para capacitar a equipos levadura en las parroquias para que promuevan acciones inmediatas ante la crisis que agobia a muchas personas y otras acciones orientadas a la educación para la paz. Las 81 parroquias, diseminadas en la Costa Grande, la Costa Chica y Acapulco están siendo animadas y capacitadas para dar respuestas concretas a necesidades locales y también para construir estrategias a mediano y a largo plazo para la construcción de la paz.
Las acciones inmediatas que se están promoviendo son en el orden de la oración: vigilias de oración por la paz y por las víctimas de la violencia, los rosarios por la paz, las visitas y la atención pastoral a las familias que han sido víctimas de la violencia, la catequesis en la perspectiva de la paz y los talleres para el estudio de la exhortación pastoral Que en Cristo nuestra paz, México tenga vida digna, que establece una visión específica de la misión de la Iglesia en un contexto de inseguridad y de violencia.
A lo largo de este año 2012 se mantendrá este programa para promover la construcción de la paz en las parroquias, en los que se compartirán experiencias particulares, se promoverá la reflexión y el análisis y se ofrecerán subsidios para la acción pastoral. En esta misma plataforma queremos construir una estrategia eclesial a largo plazo que incida en la organización interna de la Iglesia y de la sociedad civil, capaz de dar respuestas a la emergencia, de contribuir a la reconstrucción del tejido social y al desarrollo integral de las personas y de los pueblos.
Proceso electoral y construcción de la paz.
Ha comenzado ya el proceso electoral previsto para este año, que necesita ser planteado como una oportunidad para la paz en este país desangrado por tantas heridas causadas por la violencia. Un proceso electoral que marginara el tema de la paz, abandonaría esta aspiración social y recibiría el descrédito de los ciudadanos. Por ello, es necesario que los actores políticos, tanto partidos políticos como candidatos, tengan el acierto de colocar el tema de la construcción de la paz en el centro de sus propuestas de gobierno. Al respecto, quiero recordar unas palabras del Papa Paulo VI en la encíclica Populorum Progressio, quien decía que “las diferencias económicas, sociales y culturales demasiado grandes entre los pueblos provocan tensiones y discordias y ponen la paz en peligro… combatir la miseria y luchar contra la injusticia es promover, a la par que el mayor bienestar, el progreso humano y espiritual de todos, y, por consiguiente, el bien común de la humanidad. La paz no se reduce a una ausencia de guerra, fruto del equilibrio siempre precario de las fuerzas. La paz se construye día a día, en la instauración de un orden querido por Dios, que comporta una justicia más perfecta entre los hombres” (PP, n. 76).
Si no queremos un retroceso democrático que requiere de la participación de todos los ciudadanos, tenemos que pensar en campañas electorales que excluyan la violencia, ya sea verbal, institucional o física, como método de proselitismo político y en que el contenido de dichas campañas contribuya a la reflexión y a la participación ciudadana para la construcción de la paz. Como Iglesia católica estaremos aportando nuestra reflexión y el llamado constante para que todo el proceso electoral lo realicemos en un ambiente de cordialidad y propuesta que busque por sobre todas las cosas e intereses el bien del pueblo y la construcción de la civilización de la paz y del amor.
Quiero aprovechar la oportunidad para invitar y alentar, tanto a las organizaciones de la sociedad civil como a los ciudadanos y las ciudadanas a participar en los diálogos por la paz y la convivencia convocados para este sábado por Acapulco por la Paz, una red de instituciones y organizaciones, en la que la Arquidiócesis de Acapulco participa con el interés de sumar a todos los actores sociales, políticos, académicos, religiosos, empresariales y demás a esta gran tarea de la construcción de la paz que requiere de la colaboración de todos.
+ Carlos Garfias Merlos
Arzobispo de Acapulco
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